Convención de la AEJMC 2007

"La verdad se tomó unas vacaciones"

Miércoles 22 de agosto de 2007

Fue la constatación de la legendaria reportera norteamericana Helen Thomas al recibir el premio First Amendment Award, durante la convención anual de la entidad acreditadora AEJMC (Association for Education in Journalism and Mass Communication).

En el encuentro de comunicadores, que congregó en Washington a unas 2.600 personas, se destacó que por primera vez en la historia, la era digital permitirá a las escuelas de periodismo poner directamente contenidos periodísticos a disposición de las audiencias, ejerciendo en sus propios medios el periodismo que ellas enseñan y saben hacer.

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Helen Thomas fue distinguida con el First Amendment Award por su trabajo periodístico en Washington DC
Los académicos y profesionales del mundo de las comunicaciones que repletaron el auditorio aplaudieron de pie a quien admiran como uno de los pocos referentes que van quedando del periodismo de vocación. Una reportera que se atreve, hoy, a seguir defendiendo y encarnando en la sala de prensa los ideales y valores de la profesión. Por eso la octogenaria Helen Thomas merecía ser galardonada con el First Amendment Award en el marco de la convención anual de la AEJMC 2007, un reconocimiento a sus 65 años de trabajo periodístico cubriendo Washington y la Casa Blanca, jugándosela por su derecho a informar con independencia y libertad. Su legado está también contenido en varios libros de la periodista; el último, Watchdogs of democracy.

Con humor y una pasión que pocos mantienen a los 87 años, recordó a sus colegas que esta profesión no se ejerce para ser queridos, sino para buscar la verdad. Acto seguido pasó revista a las conocidas expresiones de desprecio hacia la prensa de varios ex presidentes de Estados Unidos, para concluir, nostálgica, que esa prensa ha cambiado. ¿Dónde están los reporteros en Irak? , se preguntó, porque en su percepción esta guerra jamás ha sido reporteada con justicia e imparcialidad: han pasado cinco años y aún nadie nos ha explicado por qué estamos en guerra. En la prensa actual, la verdad se tomó unas vacaciones, ironizó Thomas para quejarse que los periodistas somos evaluados por nuestra credibilidad y no hacemos nada por ello. ( ) El periodismo entregó su principal arma, el escepticismo. En la base de esta claudicación, la reportera ve fundamentalmente el miedo a perder el empleo: las voces críticas que quedan son las de quienes no tienen nada que perder .

Estas declaraciones de Helen Thomas testimonian el ánimo que imperó y los diagnósticos que se formularon con insistencia en las discusiones de los más de 800 trabajos que se expusieron en el encuentro de la AEJMC en Washington, entre el 8 y el 12 de agosto, y al que asistieron unas 2.600 personas del mundo de las comunicaciones mediales, la gran mayoría académicos y editores norteamericanos. 

El peso de la concentración de los medios

El desánimo más notorio se vinculó al análisis del actual estado de la industria de los medios informativos. La gran pregunta que se está formulando el periodismo contemporáneo apunta a cómo mantener o mejorar su calidad con las presiones financieras que están afectando a todos los medios y los radicales cambios que se han introducido en el sistema de producción periodística.

En el plano económico, se habló de una fuerte sensación de caos producto de la incertidumbre acerca de quién va a controlar el grueso de los medios en el futuro cercano y con qué fin se van a utilizar. Los comunicadores ven en los medios de propiedad de grandes conglomerados un fin de lucro divorciado del objetivo de servicio público de la comunicación social. Prueba de ello es la continua reducción de recursos humanos y materiales en las salas de prensa, que implica que no hay dinero para un reporteo exhaustivo, para una edición cuidada, mucho menos para un periodismo de investigación ambicioso, todo lo cual ha significado inestabilidad y la huida de talentos desde los medios informativos.

La percepción consensuada es que la concentración de la propiedad de los medios en pocas empresas, movidas esencialmente por un afán de vender consumidores a la publicidad en vez de buscar servir a las personas y a la democracia, ha dado origen a un peor periodismo del que se disponía antes.

A las dificultades financieras que ya obstaculizan el ejercicio informativo, se suman los nuevos desafíos y mucho trabajo adicional que impone a los medios y a sus periodistas el haber tenido que pasar de la creación de un producto estático y terminado a uno online que se está construyendo durante las 24 horas los 7 días de la semana.

Internet modificó definitivamente la industria medial y el futuro de las comunicaciones se encuentra, coincidieron los analistas, en un momento histórico semejante a cuando Gutenberg inventó la imprenta. Recordaron que tomó a la humanidad unos dos siglos asumir los cambios derivados de ese invento. Muchos años se necesitarán también ahora para hacerse cargo de las oportunidades que ofrecen las innovaciones tecnológicas de que disponemos hoy.

 

Las escuelas de periodismo en una visión futurista

En un escenario en que se califica a los medios tradicionales de moribundos, la sugerencia pragmática es dejar de perder tiempo y energía con ellos, y abrirse a la posibilidad de desarrollar proyectos de comunicaciones alternativos: medios híbridos (mezcla de periodismo y algo más), interactivos y multiplataformas.

De hecho, ya existen experiencias concretas, periodística y económicamente exitosas, de trabajo convergente en medios especializados, como Bloomberg.com. En este espacio de información económica y de negocios, las entrevistas para su soporte radial y audiovisual se traspasan a la prensa, con lo cual el periodista de ese espacio enriquece el reporteo propio con el de los colegas. De esta manera se multiplican las fuentes para entregar una información más completa y cubierta desde un mayor número de perspectivas. Es tan alta la calidad, y por eso utilidad, que ha alcanzado la información de este sitio de acceso pagado, que hoy ya cuenta con numerosos suscriptores que contribuyen a su mantenimiento. 

Además de reconocer el valor de estos sitios privados alternativos a los medios tradicionales, se resaltó que, por primera vez en la historia, la era digital va a permitir ahora a las escuelas de periodismo poner directamente contenidos informativos a disposición del público a través de sus propios soportes de comunicación. Las escuelas tienen periodistas y futuros comunicadores para generar los contenidos, y tienen investigadores para estudiar, por ejemplo, sus efectos, hábitos de exposición a los medios, estándares de calidad. Esos recursos humanos, sumados a las posibilidades tecnológicas, crean las condiciones propicias para desarrollar proyectos comunicacionales, que también van generando una capacidad para influir en las leyes que regulen a los medios, en las políticas de comunicaciones de un país y en los principios que deben orientar el trabajo en comunicaciones. Llegó la hora en que las escuelas pueden crear sus medios y ejercer en ellos el periodismo que enseñan y que saben hacer.

Necesario es que para ello las escuelas de periodismo se preocupen de cinco exigencias básicas: 1) implementar currículos cada vez más flexibles, que permitan ir adaptando la formación de los futuros comunicadores a los nuevos medios o proyectos informativos que se vayan creando, 2) incluir en las mallas curriculares formación sólida acerca de las audiencias y de las formas actuales y posibles futuras de interactuar con ellas, 3) formar en gestión, pues se presagia que en el nuevo escenario tendrán fundamentalmente éxito quienes denoten un espíritu empresarial, 4) despertar la curiosidad para exponerse a la realidad, porque se advierte un gran encantamiento de los jóvenes con los medios olvidándose del contenido, y 5) perseverar en la formación ética reforzando la discusión en torno a los límites de la manipulación digital, especialmente el fenómeno del plagio, e insistir en el compromiso del comunicador con la dimensión de responsabilidad social de su trabajo.

 

La transparencia está de moda

Aunque hubo muchas preguntas sin respuestas claras, y no se dio una definición única de ella ni se fue capaz de exponer sus alcances reales, el concepto de la transparencia, esta vez exigida a los propios medios de comunicación sobre los modos de ejercer el periodismo, demostró ser un concepto que está de moda. A pesar de que se constató que los periodistas más antiguos no se sienten confortables con el principio de la transparencia ni teniendo que decir cómo hacen su trabajo, la discusión en torno a ella fue un tema recurrente en varios paneles, porque se le atribuye una capacidad efectiva para contribuir a solucionar los problemas percibidos como cada vez más numerosos de un periodismo sesgado, a la pérdida de credibilidad producto del creciente uso de fuentes anónimas, y a la desconfianza acerca del origen y veracidad del caudal aparentemente infinito de información disponible en Internet.

Especialmente en relación con los medios digitales, se advirtió que su éxito depende no sólo de que sean visitados o consumidos, sino de que también adquieran prestigio como plataforma informativa. Para ello, se insistió, es necesario sumar a los principios básicos de la profesión, como verdad, rigor, justicia e independencia, el de la transparencia, que implica informar, entre otros, quién soy, para quién trabajo, qué estamos haciendo, para qué, cómo lo hacemos.

 

El periodismo ciudadano: entre el éxito y el fracaso

En el contexto de los medios digitales alternativos, se han ido consolidando también algunas experiencias del llamado periodismo ciudadano, aunque muchos otros han fracasado. Estos espacios informativos con participación de personas comunes, especialmente comunitarios, se entienden a sí mismos como medios-puente (bridge media). Los sitios que han tenido éxito se definen como medios mixtos, en los cuales aportan contenidos gente que no es periodista, aunque siempre en presencia de un editor y una reunión de pauta tras la cual se propone al ciudadano un tema concreto sobre el cual pronunciarse y hacer su contribución. Son por eso espacios suplementarios del sistema tradicional de medios; un actor más que tiene algo de periodismo.

Uno de los sitios que ha desarrollado el periodismo comunitario y expuso su experiencia en Washington es New West Network, en el cual hay editores y su rol es además enseñar a sus colaboradores ciudadanos más comprometidos a encontrar historias, a recoger la información y luego a estructurar el texto. Clave del éxito es también que el editor da un feedback a quien colabora para motivar su participación a futuro. Y a los colaboradores frecuentes que hacen trabajo de calidad se les paga por su aporte. En la publicación, el editor también se preocupa que las voces de los ciudadanos tengan un contexto y la primera página siempre va editada por él.

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